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Bizarra, el Museo del Rayo

 

Marcelo Bordese / Carlos Masoch / Miguel Ronsino

Bizarra, el Museo del Rayo

10 al 25 de Julio de 2010
 
Cuando en una misma muestra confluyen el talento, el compromiso y, sobre todo, el desafio ante los límites de cualquier condicionamiento estético (que solo los grandes creadores se permiten) el resultado no puede ser mejor. Este es el caso de la muestra que hoy reúne a Bordese, Masoch y Ronsino, tres artistas enormes cuyas obras provocan, incomodan, interpelan, sacudiendo nuestros sentidos y evitando todo riesgo de inercia contemplativa. La pintura de Bordese pone en jaque y fragmenta nuestra lógica, nos pone de cara a un universo en que lo real y lo irreal, lo racional y lo inconsciente, se desprenden alternativa y conjuntamente de la energia de cada trazo. La obra de Marcelo Bordese perturba al espectador y le genera una especie de desasosiego, introduciendo el enigma de lo sobrenatural y construyendo una urdimbre cuyos hilos son capaces de resistir el absurdo y la insensatez, asi como la realidad misma. El cuerpo aqui es protagonista; ese cuerpo que marca nuestra condición de seres existentes, de seres encarnados. La belleza casi despiadada de las pinturas de Bordese nos atrae en una fuerza envolvente, la misma fuerza que en la tela aparece como consecuencia de una inmensa potencia creadora.

La ironia, el humor y una expresión narrativa de gran vitalidad están presentes sin disimulos ni eufemismos en la obra de Carlos Masoch. Cada pintura es un espacio habitado por personajes que se mueven entre los límites del candor y de la perversidad, cuyas historias vamos construyendo apelando a nuestra memoria individual y colectiva. Pareciera que escenas y escenarios pierden diafanidad y transparencia; la densidad plástica que aporta el color oscuro transmite incertidumbre, inquietud, a la vez que cobran protagonismo la impronta dramática y la contundencia de la figuración.

En la obra de Ronsino conviven sin conflictos la libertad de la poesia y la estructura de la idea. Los elementos plásticos que emergen en cada cuadro ponen en estado de alerta nues­tros sentidos, a la vez que nos invitan a razonamientos y disquisiciones para abordar mundos inescrutables. La metáfora, en su origen griego, significa «transporte»; la metáfora transporta y fusiona sentidos, creando nuevos significados y nuevas realidades. El elemento metafórico en la pintura de Ronsino nos lleva a muchos escenarios posibles, y el gesto provocador de su pincel nos atrapa en una especie de sortilegio del que, dificilmente, saldremos ilesos. La obra de Ronsino puede socavar cualquier prejuicio estético y agitar las más diversas sensaciones.

En definitiva, vale más que la pena corrernos por un rato de la abulia en la que solemos caer en esta realidad desprovista de toda belleza y poesia. Vale más que la pena visitar esta expo­sicion de tres artistas singulares que, con enorme satisfaction, hoy presenta el Museo de Arte Contemporáneo Raúl Lozza.

Marcela Scelza